Celebrado el Maratón de Valencia adjuntamos una gran crónica de Alvaro:

Pues al final pude correr el maratón de Valencia. Dos semanas antes pensé que no, pero entre mi sensei Aakou y su sabiduría, correr en el agua en plan jesucristo con una especie de flotador que me mantenía vertical siguiendo los consejos del gran angelón y las sesiones de fisioterapia con irene, me pude plantar en la última semana con alguna posibilidad de que el tendón de aquiles aguantara 42 kilometros de impactos. Después de 3 meses madrugando los domingos para correr y pasar frio con ropa de colores chillones, había q intentarlo para darle algún sentido al asunto. Sabía q había perdido dos semanas claves de entrenos, q me faltaban muchos kilómetros, q mis ritmos umbrales se habían ido al mismo lugar al que se va este absurdo mundo, que quizá no terminaría el maratón, pero había que intentarlo. Tal y como hacen en cualquier ministerio, adapté sin despeinarme mis expectativas y del primer objetivo de bajar de 3:05 pasé al objetivo de intentar acompañar a javi en su intento de bajar de 3:15. Los cajones de salida y el sistema de oleadas estaba tan bien organizado que salimos tan activados como si fueramos a rescatar a frodo en el mismo mordor, y enseguida nos pusimos en el ritmo adecuado, que era muy asequible para ambos, de tal modo que ibamos kilómetro a kilómetro contándonos batallitas en plan dices tú de mili. La mañana estaba soleada y la temperatura era perfecta para correr, así que la cosa era avanzar mientras el cuerpo aguantara.  Que si agua, que si isotónica, que si geles, que si batukadas, que si gente animando por todo el recorrido, que si javi diciendome frena un poco q vas muy rápido que si dejate de hostias y dale, que puedes, que te he visto entrenar. Correr te hace sentirte libre, te da otra perspectiva, te aleja de la inmensa estupidez que se ve en cada telediario; yo estaba disfrutándolo. Así llegamos hasta el kilómetro 30 cumpliendo los tiempos que javi se había apuntado en el dorso de la mano, incluso adelantamos a José Francisco, mi enemigo íntimo y compañero de club, que iba con algún problemilla muscular, y es que el maratón es muy largo y puede pasar de todo. De hecho, Javi empezó a notar calambres en los isquios que por lo que me contó después se complicaron con esa cosa tan agradable de notar como se montan los tendones del pie. A mi me dijo que me fuera a lo mio, supongo que para que le dejara en paz con la cantinela de venga un poco más que tú puedes, así que me enfrenté con los últimos kilómetros en solitario. Lonely man, como dice el Tito Ramírez en la canción. Yo también empecé con lo mío y noté la parada de entrenos y el dolor en el tendón. Me tomé un tercer gel y apreté los dientes, de tal modo que por algún motivo me repuse de dos o tres kilómetros de bajón, y me fui a por la meta para terminar el asunto de una vez. El último kilómetro fue emocionante para mi, habían sido unas semanas difíciles con la lesión y el intento de recuperarme, así que sentí mucha alegría solo por terminarlo. Al final 3:20:08. Habrá un quinto maratón para ese intento de bajar de 3:05, que me espere Kipchoge. Salud.

Representación de Guada :

Fotos de nuestros corredores:

Con sus tiempos :

Y por supuesto que no falte la recuperación :

Otro año mas !!